Llega el verano y, con él, las ganas de refrescarse en la piscina, disfrutar de la playa o pasar el día en el pantano. Para quienes usan lentillas, estos meses ofrecen una libertad maravillosa para olvidarse de las gafas de sol graduadas y vivir sin ataduras. Sin embargo, compaginar el agua y las lentes de contacto esconde un enemigo invisible pero muy peligroso: la queratitis por Acanthamoeba.

Aunque su nombre técnico suene lejano, esta infección de la córnea está directamente relacionada con los malos hábitos de higiene y el uso descuidado de las lentillas en entornos acuáticos. En las próximas líneas, desvelamos qué es exactamente esta amenaza y cómo un buen uso de tus lentes de contacto puede salvar tu salud visual estas vacaciones.

¿Qué es la Acanthamoeba y por qué adora el verano?

La Acanthamoeba es un microorganismo, concretamente una ameba, que vive de forma natural en el agua: desde el grifo de casa hasta las piscinas (por muy cloradas que estén), pasando por ríos, lagos y el agua del mar.

En condiciones normales, nuestro ojo tiene defensas para evitar que nos afecte. El problema surge cuando este parásito entra en contacto con una lentilla. Las lentes de contacto actúan como una especie de «red» o esponja que atrapa al microorganismo contra la superficie ocular. Si la ameba encuentra una mínima microlesión en la córnea —algo habitual por el propio roce de la lentilla—, se asienta y comienza a devorar el tejido corneal. El resultado es la queratitis por Acanthamoeba, una infección severa que causa un dolor intenso, visión borrosa, extrema sensibilidad a la luz y, en los casos más graves si no se detecta a tiempo, puede requerir un trasplante de córnea o provocar la pérdida de visión.

Mal uso de las lentillas: los errores más comunes en vacaciones

El verano invita a relajarse, pero relajar la higiene ocular es el billete de entrada para esta infección. Estos son los errores principales que cometemos:

  • Bañarse con lentillas: Ducharse en el camping, meterse al agua de la piscina o bucear en la playa con las lentes puestas es el factor de riesgo número uno.
  • Limpiarlas con agua del grifo: El agua corriente no está estéril. Usarla para enjuagar las lentillas o el estuche es una temeridad, ya que la ameba tolera los niveles habituales de cloro doméstico.
  • Alargar su vida útil: Utilizar las lentillas más horas de las recomendadas o reutilizar el líquido de mantenimiento del estuche en lugar de cambiarlo cada día.

El manual del buen uso: disfruta del agua sin riesgos

La prevención es la mejor medicina. Para proteger tus ojos en Óptica La Almunia te recomendamos seguir a rajatabla estas pautas:

  1. Pásate a las lentillas diarias en verano: Son la mejor opción para las vacaciones. Las usas para pasar el día y, al llegar la noche, se tiran a la basura. Así eliminas el riesgo de acumular patógenos en el estuche.
  2. Usa gafas de natación: Si es absolutamente imprescindible que nades con lentillas (siempre bajo tu responsabilidad), ponte unas gafas de buceo o natación que sellen perfectamente la zona para que el agua no toque tus ojos. Al salir, quítatelas de inmediato.
  3. Higiene estricta: Lávate y sécate muy bien las manos con una toalla limpia antes de tocar tus lentes de contacto. Usa siempre soluciones de mantenimiento específicas y nunca, bajo ningún concepto, agua.

Si este verano notas el ojo rojo, dolor persistente o sensación de tener arenilla que no desaparece al quitarte la lentilla, no lo dejes pasar. Acude rápidamente a Óptica La Almunia o al médico. Disfrutar del verano con total seguridad visual está en tus manos.